mar 09

ESPAÑOL O CASTELLANO?

Como muchas de las controversias relacionadas con la denominación de una lengua identificable con un determinado territorio (español con España, y castellano con Castilla), o que lleva aparejada una ideología o un pasado histórico que provoca rechazo, o que implica una lucha en favor de una denominación única para facilitar su identificación internacional y la localización de las producciones en dicha lengua (por ejemplo, en redes informáticas), la controversia es extralingüística.

Desde el punto de vista estrictamente lingüístico, no hay preferencias por una denominación u otra. La ciencia lingüística se limita a estudiar y caracterizar la complejidad de los sistemas lingüísticos interrelacionados que componen un diasistema o lengua histórica (como conjunto más o menos complejos de variedades geolectales, sociolectales y funcionales, variables a su vez en el tiempo), y, terminológicamente, a recoger los diversos usos denominativos de una lengua o familia de variedades. Para la ciencia lingüística, pues, ambos términos son válidos a la hora de designar el diasistema de la lengua histórica llamada popular y oficialmente castellanaespañola.

En el ámbito normativo-prescriptivo, según la normativa establecida por los principales organismos de política lingüística1 del área hispanohablante en lo relativo a la codificación del estándar idiomático (Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española), castellanoespañol son términos sinónimos y válidos, si bien muestran preferencia por la forma español. Así, el Diccionario Panhispánico de Dudas, obra de carácter normativo actualmente vigente, aprobada por la Asociación de Academias de la Lengua Española, establece:

español. Para designar la lengua común de España y de muchas naciones de América, y que también se habla como propia en otras partes del mundo, son válidos los términos castellanoespañol. La polémica sobre cuál de estas denominaciones resulta más apropiada está hoy superada. El término español resulta más recomendable por carecer de ambigüedad, ya que se refiere de modo unívoco a la lengua que hablan hoy más de cuatrocientos millones de personas. Asimismo, es la denominación que se utiliza internacionalmente (Spanish, espagnol, Spanisch, spagnolo, etc.). Aun siendo también sinónimo de español, resulta preferible reservar el término castellano para referirse al dialecto románico nacido en el Reino de Castilla durante la Edad Media, o al dialecto del español que se habla actualmente en esta región. En España, se usa asimismo el nombre castellano cuando se alude a la lengua común del Estado en relación con las otras lenguas cooficiales en sus respectivos territorios autónomos, como el catalán, el gallego o el vasco.

 

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mar 08

EN NINGÚN SITIO SE HABLA MEJOR ESPAÑOL DEL MUNDO

“En ningún sitio se habla el mejor español del mundo”

La RAE culmina su ‘Nueva gramática’ con el tomo dedicado a la fonética y la fonología.- La obra incluye por primera vez un DVD que recoge la gran variedad de acentos del español

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS – Madrid - 15/12/2011

 

José Manuel Blecua está afónico, toda una paradoja para un hombre que ha consagrado buena parte de sus investigaciones a la lengua hablada. Por más que, paradoja sobre paradoja, el sillón que ocupa en la Real Academia Española desde 2006 corresponda a la letra muda, la h. Así, su nombramiento hace un año como director de la institución le pilló ultimando el tomo de fonética y fonología de la Nueva gramática de la lengua española, presentado hoy. Ese volumen, publicado por Espasa con una tirada de 20.000 ejemplares que se venden a 39,90 euros, culmina una obra monumental coordinada por Ignacio Bosque que hace dos años sacó a la luz los volúmenes dedicados a la morfología y la sintaxis.

Queda cerrada así una gramática cuya edición anterior se remontaba a 1931, todo un viaje en el tiempo para una disciplina que en estos 80 años ha conocido varias revoluciones y contrarrevoluciones. Fruto de unas y otras y de avances técnicos inimaginables para los padres de la filología es el DVD que complementa las 532 páginas del nuevo tomo, trufado de resonancias magnéticas, diagramas, espectrogramas, oscilogramas y, por supuesto, explicaciones lo más sencillas posible de la rama más viva y, a la vez, menos popular de la lingüística. “¡Cuántas veces habré intentado yo imitar en clase el acento de los mexicanos para explicar un caso!”, dice Blecua, risueño, en su despacho de la Academia. Bajo el título deLas voces del español. Tiempo y espacio, el disco presenta la situación actual de la lengua y su evolución histórica y geográfica; además, incluye un curso de fonética acústica y articulatoria y recoge muestras de los acentos y entonaciones de todos los países hispanohablantes.

Los participantes en esa particular antología del español universal son todos titulados universitarios de entre 20 y 40 años y residentes en las capitales de cada país. Se trataba, explica José Manuel Blecua, de respetar la variedad de la lengua sin perderse en ella: “¿Qué hacer si no en Ecuador, donde hay tres regiones lingüísticas distintas?” Como todas las publicaciones de la RAE de los últimos años, también la gramática es fruto del trabajo de la Asociación de Academias de la Lengua Española, integrada por 22 países, incluidos Filipinas y Estados Unidos.

Una gramática que sesea

Por supuesto, en las reuniones de trabajo que han dado lugar al tomo de fonética y fonología se seseaba. “Solo somos un 10% los hablantes que no lo hacemos. Lo curioso es que en España haya todavía gente que cree que el seseo es una incorrección. Una alumna estadounidense me dijo una vez: “Qué bien pronuncia usted la z“. Yo le respondí: “Pero si soy de Zaragoza. No es ningún mérito”.

“Me voy de casa para ir de caza”. Solo una minoría de los hispanohablantes pronuncia de forma diferente los dos sustantivos de esa frase. El origen del fenómeno está en las diferencias que a principios del siglo XVI se establecieron entre el norte y el sur de España. El origen meridional de los viajeros que marcharon a América inclinó la balanza. Pero, ¿no se sigue usando como modelo la pronunciación septentrional de la Península? “No. En los Cervantes rige la de cada profesor”, responde el responsable de la RAE, que antes fue director académico de ese instituto. “En Israel, por ejemplo, hay muchos argentinos y siempre se plantean qué hacer con el voseo, que es algo muy localizado”.

El mito del español de Valladolid

Si la fonética estudia desde un punto de vista físico el aspecto material de los sonidos del lenguaje, independientemente de su función en la lengua, la fonología se ocupa de ellos teniendo en cuenta esa función. Las dos des de “dedo” no se pronuncian igual. Cambian según su posición en la sílaba o en la palabra. A un mismo fonema le pueden corresponder sonidos diferentes. Como parte de la gramática, subraya Blecua, la fonología es “la parte más descriptiva y menos normativa”. La RAE dice cómo es la lengua oral, no cómo debe ser. “No existe una lengua mejor que otra. En ningún sitio se habla el mejor español del mundo”, dice. ¿Y el viejo mito del español de Valladolid? “Es eso, un mito que se debe a Madame D’Aulnoy, una viajera francesa del siglo XVII que escribió un libro muy bonito sobre España. Cuando preguntó dónde se hablaba el mejor español le dijeron que en Valladolid y ahí se quedó. Yo aprendí a hablar allí, así que no se enfadarán conmigo si digo que el mejor español se habla en Cochabamba, en el DF, en Buenos Aires, en Tenerife… y en Valladolid”.

 

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